Mientras terminas un balayage, otras escriben preguntando cuánto cuesta un corte o a qué hora abrís el sábado. BrandyGo responde por ti, con tus precios y tus horarios, y te pasa por WhatsApp a la que quiere reservar.

Son las once de la noche y una clienta pregunta por Instagram cuánto vale un balayage. Tú tienes el móvil en el bolso y las manos en el papel de plata de otra. Cuando por fin lees el mensaje, al día siguiente, ya tiene cita en la peluquería de enfrente. Cada tinte o cada mechas son 60, 80, 90 euros que se van por no contestar a tiempo. BrandyGo da el precio y el horario en el momento, y te la deja caliente en el WhatsApp para que la cierres tú.

Negocios de ejemplo. La cara es la de BrandyGo.
La cara es la de BrandyGo y es la misma en todos los negocios que lo llevan: eso es lo que hace que tu cliente la reconozca. Lo que montamos para ti es lo que sabe — tus precios, tus horarios y tu forma de tratar a la gente.
¿Y si a tu peluquería no le pega una cara? Se cambia por el aura —la misma energía, teñida con el color de tu marca— y se cambia cuando quieras.
Corte, tinte, mechas, balayage: BrandyGo suelta tu tarifa exacta sin que sueltes las tijeras.
La que escribe cuando ya has cerrado recibe respuesta al momento, no al día siguiente cuando ya se ha ido a otra.
Contesta como contestas tú, cercano y sin postureo, no como un robot de manual.
Te lo montamos con los datos de tu negocio y te lo entregamos hablando. Sin permanencia, tú no tocas nada.